¿Cómo evitar los desencadenantes de adicciones?

Son el mal de la sociedad actual, las adicciones han sido victimarias de muchos futuros prometedores, de muchos sueños y lo peor: de muchas vidas. Cigarro, alcohol, drogas, sea cual sea siempre representará un peligro para la persona en sí y para la población general.

No obstante, a pesar de afectarnos en la actualidad sus orígenes se remontan a muchos años atrás, demasiados, los suficientes como para decir que son más de los que se piensa normalmente. Allá cuando el hombre descubrió la existencia de todo aquello cuanto le pudiera ser nocivo pero placentero a la vez, allá estuvo el origen de todo. 

El desencadenante puede ser casi cualquier cosa

Este es un monstruo que no reconoce ningún tipo de distinción; da igual que seas gordo, delgado, de piel clara u oscura, adinerado, pobre, niño, adulto, viejo, mujer, hombre. Siempre podrás ser víctima de esto y afectar así a toda tu familia también.

Entonces surge la pregunta de ¿cómo evitar los desencadenantes de estas adicciones? La respuesta no es sencilla porque al igual que casi todo en la vida depende del caso en sí. Por ejemplo un joven de 22 años adicto a las drogas no tuvo el mismo motivo para caer allí que un adulto de 59 años adicto al alcohol. 

Sin embargo, en líneas generales se puede decir que la mejor manera de evitar aquellos desencadenantes es ofrecer una buena educación y una buena crianza. Evidentemente todo lo que somos y hacemos es en parte una consecuencia directa de cómo fuimos criados, de qué pensaban nuestros padres, de qué hacíamos cuando pequeños. No es la realidad en su totalidad pero sí que estos factores influyen considerablemente.

Es en este momento que la figura de familia cobra importancia. Sin importar qué tipo de familia sea o cuantos integrantes tenga es importante resaltar valores que  normalmente se pasan por alto en la sociedad actual; el respeto es uno de ellos, probablemente el más importante pues al consumir este tipo de sustancias se está faltando el respeto a uno mismo, a su integridad y a su realidad.

Hablar: una de las claves

Por otro lado es bueno hablar con el niño o adolescente sobre la existencia de toda esta problemática para que no le tome por sorpresa. Obviamente no se le va a decir toda la verdad o mucha información desde un primer momento, pero sí es bueno ir poco a poco volviéndose consciente de todos los males que lo pueden azotar para que sea capaz de evitarlos.

Quizás el más importante de todos es el de crear y fomentar hábitos nuevos, sanos, como la práctica del deporte regular; cosa que anualmente saca a una cantidad de personas impresionante de las drogas. También es imprescindible que se conozca el valor del estudio, de la escuela, de la formación.

Para concluir podemos decir que no es posible del todo evitar los factores desencadenantes, al menos no con una efectividad infalible, pero sí que es bueno prevenir y evitar sobre todo a tempranas edades, aún más si tomamos en cuenta que la edad no importa para lamentablemente caer en esto.

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